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Tomas Ortiz

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Rubén Blades “Votar no es hacer política, es hacer país”

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México. EFE. A dos meses de cumplir 70 años, el cantante panameño Rubén Blades sigue ofreciendo conciertos de más de tres horas, participa directamente en varias producciones, actúa en una serie televisiva, escribe dos libros y hasta se da tiempo de pensar en una nueva forma de administración pública para su país.

Entre 2004 y 2009 Blades ejerció como Ministro de Turismo de Panamá, un década antes fundó el Movimiento Papa Egoró, partido político con el que se postuló como candidato presidencial para las elecciones de 1994.

La política es un tema del que Rubén habla con la misma pasión que lo hace sobre la música o acerca de su amistad con el Nobel colombiano Gabriel García Márquez.

“El argumento de la política, es un argumento que le debe interesar a todo aquel que viva en cualquier sociedad organizada”, respondió Blades a la primera pregunta que le formularon sobre la participación política en una conferencia de prensa en la Ciudad de México.

“Esa cuestión de que hay políticos y el resto no lo es, es un error”, añadió. El salsero dispuso de dos horas en la reunión con medios en la que le preguntaron por sus recientes trabajos, su forma de escribir, le presentaron un tesis de grado en la que él es el protagonista, y también habló de Donald Trump “la divina garza, que tiene respuesta para todo” y de la selección de Panamá en Rusia.

“Todo el mundo tiene una responsabilidad cívica porque todo el mundo es ciudadano y todos tenemos que participar, de una forma o de otra”, explicó en una referencia indirecta a México que el 1 de julio celebrará elecciones, entre ellas, la de presidente.

“El hecho de que uno sea músico o artista no lo excluye de su responsabilidad cívica, sería como decir: usted es artista entonces usted no vota y desde ese punto de vista todos tenemos una responsabilidad cívica y eso no es hacer política, eso es hacer país”, apuntó.

Bajo esa mirada, Blades consideró importante que todos los ciudadanos participen “en la decisión sobre en qué dirección va ir la administración de nuestro sueños y de nuestras posibilidades”.

+Contó que le “molesta mucho” que le digan que no hay posibilidad de cambio “porque no es así y no es cierto” y consideró que en un país del tamaño de México seguramente debe haber “dificultades”.

“En Ciudad de México y su zona metropolitana hay 25 millones y Panamá (el país) tiene cuatro millones, es decir, seis veces nuestra población. Imagínense si el alcalde de Ciudad de Panamá está agobiado”, soltó con ironía
Blades consideró necesaria la formulación de un nuevo paradigma de la administración pública, y en eso trabajamos en Panamá con otros compañeros, argumentó.

“Nos preguntamos cuál es la alternativa. Yo creo en una constitución, no en una reforma con parches, una constitución que indique una nueva dirección nacional y que se fundamente en la realidad del siglo XXI y la realidad y posibilidades de cada país”, explicó.

Señaló que ese nuevo paradigma debe impedir la impunidad “y tendrá un efecto general sobre temas como la educación y la salud, entre muchos otro, y que indicará como vamos a administrar esto de forma más racional y con mayor justicia”.
Discos
Luego habló del disco en vivo de jazz con Wynton Marsalis y de la placa de su alter ego, Medoro Madera “el álbum más bailable que yo jamás no haya grabado” en el que imposta la voz.

De “romper las zonas de confort y mantenerse en movimiento para no quedarse estancado” y repasó los discos que trabajó en los últimos tiempos con el grupo Boca Libre, de Brasil y con Making Movies de Kansas City, un grupo de rock formado por dos panameños y dos mexicanos.

Además de un álbum de boleros con Editus de Costa Rica, otro con el trompetista Gazú, de la Sonora Ponceña y la segunda parte del “Salsa Big Band”, con Roberto Delgado, con el que anda en gira y que le llevará a Europa, Sudamérica y Estados Unidos en los próximos meses.

EL DATO

Libro y documental

Blades trabaja en un libro de poemas, acerca de las motivaciones de sus canciones y protagoniza el documental “Yo no me llamó Rubén Blades”, que facturó su compatriota Abner Benaim.