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Tomas Ortiz

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¡Ecuajey! Ismael Rivera tendrá un festival

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El “Sonero Mayor”, Ismael Rivera (1931-1987), tendrá por primera vez un evento oficial que celebrará su vida y obra artística desde la misma tierra que fue su escenario para el mundo.

Bajo el nombre “A son de Maelo”, el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), la Fundación Ismael Rivera y los estudiantes del curso de Introducción a la Producción de Eventos de la Universidad del Sagrado Corazón convertirán este domingo la Plaza Juan Morel Campos del Centro de Bellas Artes en un gran festival en tributo al salsero.

“Lo que va a estar sucediendo en esta Plazoleta de Bellas Artes va a ser único, histórico y el inicio de muchísimas otras cosas a nombre del maestro Ismael Rivera, y para nosotros es un honor, un orgullo, porque se le da la relevancia, importancia y el reconocimiento necesario a lo que quizás no se le ha dado en Puerto Rico o se le ha prestado muy poca atención en comparación con cualquier otro país de Latinoamérica”, destacó Carlos R. Ruiz Cortés, director ejecutivo del ICP.

El tributo comenzará al mediodía con una variedad de talleres diseñados para niños y adultos que incluirán la bomba, la plena y las artes plásticas, ofrecidos por Tito Matos, Bomba pa’l Pueblo y Awilda Sterling, entre otros recursos que aceptaron el llamado para ser parte del evento que se pretende convertir en una tradición.

Para la hermana del intérprete de Las caras lindas, Ivelisse Rivera, esta celebración representa un nuevo estímulo en su lucha por mantener presente el legado del sonero, especialmente para las nuevas generaciones. Según dijo ayer en conferencia de prensa, ya estaba por rendirse en su misión cuando apareció Roberto Beltrán, miembro de la fundación, con una nueva visión que endosa este tipo de actividades.

“Hace 21 años que estoy luchando con la Fundación Ismael Rivera y estoy tirando palos al aire porque de verdad no sabía qué hacer. Hacía unas actividades que era reconocer su natalicio, su muerte, las Fiestas de Cruz, que eran unas fiestas de barrio, pero de verdad que no sacaba los pies de plato”, dijo. “Pero llegó Roberto Beltrán, me dio la mano y estoy viendo muchos logros, y le agradezco mucho a él y a todas las personas que de alguna manera le dan la mano a uno siempre”.

Beltrán, asimismo, se sumó a los agradecimientos, reconociendo que “este evento se enmarca en uno de los esfuerzos que estamos haciendo para redirigir el rumbo de la fundación, y poder desarrollar proyectos en tres líneas: cultural, educativa y comunitaria”.

Agregó que “en esta nueva dirección es muy importante la parte educativa, que la figura de Maelo siga viva en las generaciones más jóvenes, que no se pierda, porque evidentemente Maelo es una parte importante del acervo cultural puertorriqueño”.

El atractivo del este evento se da desde su proceso creativo, pues parte del trabajo realizado por 33 estudiantes del curso de Introducción a la Producción de Eventos que ofrece Pedro Zorrilla, en la Universidad del Sagrado Corazón, y que a su vez responde las iniciativas comunitarias de la institución académica.

“Este es su examen final”, indicó Zorrilla al explicar que los estudiantes están involucrados desde la presentación de la propuesta hasta la producción general del evento.

Andrea Alizon estudia relaciones públicas con una concentración menor en producción eventos, por lo que esta oportunidad le está permitiendo probarse en sus dos áreas de interés profesional.

“Al estar trabajando en una producción como líder de relaciones públicas he podido trabajar ambos mundos, veo cómo se conectan y ha sido algo increíble, no pensaba que era esta dinámica y, bueno, me ha gustado tanto que estoy convencida de que entre eventos y relaciones públicas, o una mezcla de ambos, es lo que quiero trabajar definitivamente”.

Igual de entusiasta se expresó Alana Abderrahim, quien tiene a cargo el área operacional del festival.

“Ha sido una oportunidad que me ha dado la Universidad del Sagrado Corazón para tener un futuro exitoso”, afirmó la joven.

El tributo incluirá un “masacote musical”, dirigido por Carlos García, que incluirá a los cantantes Wito Colón, Nahyra Pérez, Gerardo Rivas y Juan José Hernández, entre otros. No faltará un duelo de soneros, a petición del director del ICP, que además extendió una exhortación al público para que se ponga unos buenos tenis para entregarse al baile.

La entrada es libre de costo, pero lo que se recaude en las ventas de comestibles, bebidas y otros, será a beneficio de la Fundación Ismael Rivera.

“Al son de Maelo” 

Este domingo, a partir del mediodía, la Plaza Juan Morel Campos del Centro de Bellas Artes en Santurce, será un escenario de bomba, plena, salsa y soneos bravos en celebración a Ismael Rivera.

Entre 12:00 y 4:00 p.m., habrá talleres educativos que incluirán bomba, plena, artes plásticas y performances, a cargo de Tito Matos, Bomba pa’l Pueblo y Awilda Sterling, entre otros.

La música en tarima comenzará entradas las 3:00 p.m. con las participaciones de cantantes como Wito Colón, Nahyra Pérez, Gerardo Rivas y Juan José Hernández. La dirección musical será de Carlos García.

La entrada es libre de costo.

Su vida

Ismael Rivera nació el 5 de octubre de 1931 en San Mateo de Cangrejo en Santurce, fruto del matrimonio de Margarita Rivera (doña Margó) y Luis Rivera Esquilín, quienes luego se divorciaron. Se crió en la calle calma en Villa Palmeras y se desempeñó como limpiabotas y albañil.

Desde niño demostró su pasión por la música, la cual se avivó cuando conoció en la adolescencia a su amigo y cómplice musical Rafael Cortijo.

En 1954 se estrenó como cantante de la Orquesta Panamericana, dirigida por el maestro Lito Peña, convirtiendo en éxitos temas como Chacha in blue y Charlatán.

En 1955 se unió como cantante de El Combo de Rafael Cortijo, popularizando canciones como El bombón de Elena, El negro bembón y Con la punta del pie, entre tantas otras canciones. En 1962, Maelo fue arrestado y acusado por posesión de drogas y cumplió cuatro años de cárcel.

A su salida, se reintegró a la música, creando en Nueva York su banda Los Cachimbos. El éxito que obtuvo lo llevó a recorrer el mundo con su música, destacándose en países como Venezuela, Colombia y Panamá, donde se hizo devoto del Cristo Negro de Portobelo.

El 13 de mayo de 1987 la muerte sorprendió a Maelo, a los 56 años de edad, en la casa de su madre en la calle Calma de su barrio santurcino que lo vio nacer.