“Burundanga‘” canción que Celia nunca le cantó a Fidel Castro

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En su libro autobiográfico “Celia, mi vida”, que escribió en colaboración con la periodista Ana Cristina Reymundo,Celia Cruz cuenta dos episodios en los que reafirma su resentimiento contra Fidel Castro.

El primer encuentro entre ambos se dio en los primeros meses de 1959, cuando Migue Ángel Quevedo, editor y propietario de la reconocida revista Bohemia contrató a Cruz para que cantara acompañada de un pianista en una terraza al borde de la piscina de su casa.

La noche del show, Celia se encontraba de pie cantando al lado del pianista cuando de pronto los invitados empezaron a correr hacia la puerta de la casa. La locura se debía a la llegada de Fidel Castro. Ella y el pianista ni se inmutaron.

“Se acercó a mí el señor Quevedo y me dijo: ‘Celia, Fidel te quiere conocer, porque dice que en la Sierra (Maestra) limpiaba el fusil oyendo Burundanga‘”, cuenta la Guarachera del Mundo quien rápidamente contestó:

“Señor Quevedo, con todo el respeto que usted se merece, usted me trajo hoy aquí para cantar y estar al lado del piano, y aquí creo que tengo mi lugar. Si a ese señor le interesa conocerme, que venga él a donde estoy yo”.

Como era de esperar, el comandante no se le acercó.”Su soberbia no le permitió llegar a donde estábamos”, afirma la cantante.

Pero aquel no fue el único encuentro entre Celia y Castro. En 1960 le avisaron de un espectáculo que se efectuaría en el teatro Blanquita de La Habana y en el cual participarían varias orquestas y cantantes.

“Después del ensayo, el director del espectáculo nos reunió a todos y nos dijo que esa noche teníamos un invitado muy especial, y que debíamos al momento de terminar la actuación, bajar del escenario para saludarlo a él y felicitar a toda su camarilla”, cuenta.

Casi todos los artistas que participaron bajaron a felicitarlo y se retrataron con él. Minutos antes de salir al escenario le pidieron a Celia que cantara Burundanga, pero como era muy amiga de los músicos se confabularon para decir que nadie se sabía el número y que no tenían las partituras.

“Salí y creo que canté Cao cao maní pica’o. Al terminar mi número, todo el teatro aplaudió. Ni esperé que se acabaran los aplausos , viré la espalday me fui. Sabía que Fidel estaba sentado en primera fila pero la verdad es que no puedo decir que lo vi porque todo el tiempo que estuve en el escenario, evité mirarlo. Su presencia me hacía sentir asco”, narra.

Al bajar las escaleras del camerino, el director artístico se le acercó y le dijo: “Celia, qué pena que hoy no te puedo pagar, porque tú has sido la única que no le ha hecho reverencia al comandante. Éste es un show controlado por este nuevo gobierno”.

“Yo le contesté: Si me tengo que rebajar para ganar dinero, prefiero no tenerlo”, concluye.

Salserisimo Peru

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